Pasando Ronda, camino de S. Pedro de Alcántara, comenzó la ruta prevista.
El tiempo primaveral, pero nublado y fresco por lo tanto se recordó no olvidar los chubasqueros por lo que pudiera pasar.
Al poco del inicio comenzó a chispear y poco a poco la lluvia se fue haciendo mas intensa; menos mal que solo era a ratos, y se soportaba bien.
Al llegar al final, entre la niebla y la lluvia el paisaje se hacia misterioso, la mezcla de grises de las nubes convertía el entorno en una mezcla de triste y apacible.
Comimos y sin descanso emprendimos el camino de vuelta, que como era temprano lo empleamos para visitar Ronda la vieja.
Ya relajados y después de un día bien aprovechado, tomamos el café en Setenil.
Maribel
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